miércoles, 15 de agosto de 2012

Daniel Bordinelli:El "Romántico" de la imprenta.







Existen miles de cantos, inTerminables libros de incontables capítulos rellenando innumerables bibliotecas en cada rincón del mundo, que poseen y cuentan  las hazañas y desventuras “del amor”. Es de lo más normal, y para muchos, agradable, ser testigos de dichas expresiones. Pero nunca lo será para María, la cual sufrE gracias a su peor enamorado: Daniel Bordinelli. Según ella misma cuenta, todo empezó con los conocidísimos mensajes que se pasan en secreto los alumnos en medio de clases. Daniel le llamaba mucho la Atención, ya que le parecía “un pibe de lo más lindo”. Mensajito va, mensajito viene; una clase sentados en el mismo banco; unas cuantas risas, unos (demasiados) halagos, la insistencia de los amigos en común y por fin una estadía de tres años como novios.

  “Tenía la costumbre de escribir nuestros nombres, hora y fecha, en cada banco que nos sentábamos, o en cada pared en la que nos besábamos. Y siempre, como detalle principal, encerraba todo con un gran corazón marcado con un cuchillito. Media hora tardaba, pero lo dejaba con unos detalles de preciosos..” declara María y luego se larga a llorar. Es que sólo era una demostración de que había mejorado aquellos mensajitos tan detallados y escritos con una caligrafía no excelente, pero si apreciable. Una demostración de las cuantas que siguen a María hasta el día de hoy.


  Ella declara haberle protestado la perdida de tiempo en cada salida gracias a las inscripciones que realizaba Daniel, y le recomendó, que si le gustaba decorar y dibujar “cosas lindas”, que pintara los murales del jardín de infantes al que concurría su hermanita. Pero así nO fue, y Bordinelli se unió se unió a una crew de la ciudad de Burzaco (Zona sur), que se haría conocida por sus incompresibles y extensas declaraciones de amor que pintaban en los vagones del tren.

 “Daniel simPre estaba dispuesto a cualquier cambio-continua María.- le encantaba encontrarse con nuevas ideas visuales, sobretodo, el diseño de las letras”

 Fue entonces que gracias a sus graffitis de corazones y del tipo, la mayoría de las veces, románticos, se lo expulsó de la crew “Lavarropas de sangre”. Desde entonces, juró en presencia de su novia que jamás volvería a tocar Un aerosol. Empezó a decir que hacer graffitis era un acto de vandalismo, y que todas las crews del mundo eran nada más que “un rejunte de soretes sin sentido, dedicados a creerse cools con sus letras inentendibles y disputas por ver cuál es el primer grupo de pelotudos que pinta una chota gigantezca en la pared del Jardín de Infantes.” Según él, las crews se habían ganado a un enemigo de imprenta.

 Posteriormente consigue Trabajo en una imprenta.

 Daniel vuelve a regularizar su relación con maría, al mismo tiempo que comienza con su pasatiempo favorito: Inventar diferentes estilos de letras, editar afiches y pegarlos en todo graffiti que encontraba pintado por su ciudad. Todos comunicaban la misma leyenda “ El amor es mucho mejor. Vos sos el peor, sos un perdedor” Sin dejar nunca una referencia clara y verdadera hacia alguien, y con la firma “El vengador del amor”. “Completamente patético y humillante” declara, dichosa de tristeza, María.

  Bordinelli empieza a dejar de ver tan seguido a su novia y presta la mayor parte de su atención en diseñar nuevas letras y afiches, que resultaban ser siempre idénticos. “Al menos hubiera cambiado la frase o el modo de accionar-declara un almacenero del barrio de Daniel-el boludo se ponía a pegar sus afiches al mediodía. Una vez lo encontré concentrado en su trabajo  y le pregunté cómo andaba el viejo Bordinelli, amigo de mi juventú, y se largó a correr chillando que lo había decubierto. Nunca más volvió a comprar fiambre”

  Daniel se hizo aficionado a las pequeñas novelas de bolsillo que se consiguen por menos de tres pesos en cualquier casa de canje de revistas. Al terminar la secundaria consigue trabajo como editor de la imprenta, y como primera novedad, ordena imprimir todos los ejemplares de su colección en un tamaño más grande con un estilo de letra de su invención.

   Parece ser que después de dos meses logra recordar a maría. Daniel siguió pensando que ella era su novia sin querer creer que él la abandonó. “Dejaba afiches con párrafos enteros de sus novelas pegados frente a mi casa, todos con esa letra imprenta que el copiaba de sus libritos, y los copiaba de mal…”   

 A Bordinelli no se lo volvió a ver caminar por su barrio, y el odio contra los grafitos pereció en el olvido, ya que sólo se dedicaba a dejarle afiches y papelitos a María.  Lo echan de su trabajo ya que no cumplía con los horarios y cuando llegaba se la pasaba imprimiendo sus novelitas ya pasadas de moda en la vieja máquina manual.

 Como no había otra manera de comunicarse con Daniel, María decidió dalr una primicia anotándola con un fibrón en uno de los afiches “Tengo otro novio, Daniel”. Se puede apreciar  este afiche intacto por la calle Lamberti de la ciudad de Glew.

 Fue tanto el despecho que había empezado a sentir Daniel, que se dedicó a dejarle amenazas y declaraciones de odio escritas con la peor caligrafía en la casa que María comparte con Pablo, su actual novio. Lo ignoró, ocultando lo mal que se sentía en realidad, refugiándose en Pablo. Pero todo se volvió una amenaza más grande una madrugada en la que la pareja se despertaba de un dulce sueño, y al levantarse Pablo, María pudo ver en su espalda un pequeño papel que decía “Pégame y decime las tablas”, se dio por entendido que era obra de Daniel, por lo patético del mensaje, y la caligrafía horrible, claro está.

 En la actualidad Daniel tiene una extraña orden de captura, no lo encuentran por ningún lado. Al parecer se transformó un experto hacker de páginas webs y se dedica a dejar mensajes ocultos hacía María remarcando letras en los textos.






                                                                                                                                                            -Aureliano Spent

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