miércoles, 17 de julio de 2013

Coiffeur

Un hombre entró de sopetón en la peluquería de la calle Almafuerte, dándole una patada a la puerta de acero con ventanitas cuadradas, rompiendo un par de vidrios. El peluquero, Fito, volteó su cabeza y miró sorprendido al intruso, que, gritando, anunció:
 - ¡Quiero tener el jopo de Elvis Presley!

Fito, el peluquero, miró fiero al tipo.
- Sentate y esperá, capo. Hay tres personas antes que vos, fijate.
- ¡No! ¡Elvis Presley!
Fito se impacienta, el cliente molesto está de pie, al lado de la puerta.

- Te entiendo, como en esa foto, ¿no? - dice Fito, enseñándole al hincha huevos un el retrato de Elvis en la pared cubierta de machimbre barnizado- ¿Ese querés, no?- le dice.
- ¡Sí, Elvis Presley, ese!

Las personas que esperan son: Un viejo, otro viejo, un joven en búsqueda de un peinado moderno y un chabón que entró re duro al local, y, fijate que mezcolanza, que ejemplo de globalización el guacho , tiene rastas, expansores y anda en skate.

-         Bueno, quedate trancu que vas después del falopa ese.

El que está re duro deja de leer la revista "CARAS" que encontró en el revistero, y le dedica una amable sonrisa a fito. Una sonrisa amarilla, sin dientes. Un gesto alegre que evidencia lo enrojecidos que están sus ojos. 

- Pero antes del chabón estaba yo, Fito- reclama el joven en búsqueda de un peinado moderno, que es amigo de Fito en Facebook- Fijate bien.
- Ah, cierto, tenés razón... Perdón, chabón.

El rasta no contesta, está perdido en las tetas que Susana Giménez muestra en una foto de hace siete años. Comenta para sí mismo: "Firmes y con experiencia" y se ríe con Ji-jís que derivan en Jo-jós y cesan con una tos de perro con cáncer de pulmón.

- Me parece que no se dio cuenta, Fito- dice el joven, que se da cuenta que el viejo que tiene sentado al lado se quedó dormido, y que el otro viejo tiene los huevos hinchados por la hernia, y que Fito le está pasando para el orto la maquinita al flaco que le está cortando el pelo, el cual protesta:

- ¡Yo te dije que con la tres, pelotudo!

- ¡Uh, no me di cuenta! Disculpame...- Por dentro, se dice: "¿Y ahora cómo mierda arreglo esto?"

- ¡Elvis Presley!- dice el loco, agarrando una tijera del estuche que Fito tiene colgado en la cintura- ¡El Rey o te degüello! ¡Puto!

Fito se tira para atrás, rajándole un pedazo de oreja al cliente que tiene sentado adelante, el cual, gritando, se tira al piso, entre un montón de pelos que no le perteneces. Lo que dice es:

- ¡Aia! ¡Aia! ¡Aia! ¡Aia! ¡Aia!

El discurso interior continúa el fito: "¡La puta que me parió, jamás debí haber alquilado este local! ¡Está maldito! ¡Está POSESHIDO!". En voz alta, dice:

- Cálmense todos, tengo un revólver en el bolsillo- dice manoseándose la entrepierna. 

- ¡Esa es tu verga, Fito!- dice el joven.

- ¡Callate, peloutudo! ¿No entendés la estrategia, pendejo de mierda?- Comenta enojadísimo el viejo que tiene al lado, que se levantó hace cinco minutos,con todo el griterío.

El fumón de las rastas sigue absorto en las tetas de Susana Giménez. El otro viejo, el de los huevos, aprovechando que estaba más cerca de la puerta que de aquel intruso obsesionado con Presley, se tomó el palo, caminando con las piernas abiertas y mucho cuidado, y en lugar de buscar un policía, se fue a otra peluquería, de la cual salía con un bigotito hitleriano treinta minutos después, cantando, dando evidencia que estaba algo en pedo :

"Ay, Hop, oh, Ay Hop Oh
Ay Hop Oh marinero
Ay Hop, Oh, Hop, que por tí me muero"

El loco que quería un peinado de Elvis Presley terminó asesinando a Fito, y salió corriendo a más no poder a entregarse a la policía, no sin antes dar muestra de sus hábilidades. Comenzó a cantarle a los oficiales, sacudiéndose como si fuera la red de un arco en la que se detienen muchos goles:

"Cara de Tramposo y Ojos de atorrante, 
Y ojos de atorrante, y ojos de atorrante"

El cabo comentó: 
- ¡Pero ese no es Elvis, ese es Caño Castacha! 
- Callate, pelotudo, y esposalo, qué carajo importa- Le ordenó un mayor.

Al loco lo esposaron en el medio del acting, y al rato empezó a cantar una canción de Arjona.

- Caguélo bien a trompadas, cabo- ordenó el superior al oirlo- Dejelo parapléjico a este hijo de puta.

Luego los oficiales se dirigieron a la peluquería de Fito. Hallaros dos cadáveres, y a un viejo que cagaba a trompadas a un muchacho, diciéndole que era un pelotudo. El rasta estaba parado en su skate leyendo una revista Humor.

- ¡Uh!- dijo el Mayor al rasta- ¿Tiene alguna historieta de Trillo?
El rasta bajó la revista hasta su cintura, sosteniéndola con las dos manos tiesas. Al rato, dijo:

- Obviooooooooooooooooooo. Por acá también están las tetas de Susana Giménez.

El operativo de investigación llegó media hora después. La historieta de Trillo estaba para caerse de orto. 




lunes, 8 de julio de 2013

De cómo son las cosas

Se olvidó de grabar el disco con la película para repartir en el curso. Así que todos lo miraron feo, y sus compañeros más cercanos lo putearon amistosamente. Él se reía, otra no le quedaba. La profesora que se lo había pedido también le dedicó un escrutinio reprobatorio. Tenían que ver “La Ola”, una película alemana que trata sobre el desmadre que puede generar un grupo de estudiantes aburridos influenciados por la explicación práctica de la autocracia, de las mentiras absolutas que prometen pertenencia, y de cómo por sí solo ese movimiento se desmiente, se derrumba.

Quiso calmar las aguas contándoles a todos la trama, y los detalles de la misma, como qué tan pelado era el profesor y cuántos alumnos con camisa blanca aparecían en la última escena, en la reunión final. Pero se había olvidado del nombre de uno de los personajes. En el intento de recuperar esta información, su cerebro empezó a estropear todas las demás certezas de la memoria. Ya no sabía cuál de todas las llaves de su llavero era la que tenía que meter en la cerradura de la puerta de adelante, ya no sabía el saldo mínimo del pasaje de colectivo, ya no sabía quién era su madre, y por poco se olvidaba de qué carajo hacía en ese lugar lleno de bancos ocupados por personas que no querían saber lo que trataba de rescatar de su laguna mental.


Un compañero, harto de verlo con la mirada perdida en el piso de parquet, le pegó un golpe seco en la nuca, que lo dejó nocaut, con la cabeza apoyada en la mesa y los brazos desparramados, pegados a sus orejas. Entonces recordó todo: en la inconciencia supo que tenía la película en el pendrive, y que probó en la netbook de un amigo a ver si funcionaba, y que este amigo estaba en otro curso, y que este otro curso ya se había retirado, y que el amigo no le había devuelto el pendrive. Se despertó con un nuevo chichón, perdido en la misma situación que prometía más golpes.