Tachar un insulto resulta incómodo a la vista. Cambiar la expresión porque te pareció mala al instante puede resultar desagradable con el paso del tiempo. Uno a veces, teniendo unas horas al pedo, trata de no hacer nada, o como hacía yo, salir a caminar en busca de inspiración. Así resultó que a dieciséis cuadras caminadas venía un flaquito con mucho pelo, teñido el mismo de dos colores, con una campera de camuflaje y onda indie, con dos muchachas (para nada feas) con aires también de indie.Ahí se me disparó la imaginación para hacer algo sí o sí de CATARSIS. Después me los crucé en una plaza donde había más gente de su palo, y yo ahí, sentado, dando vueltas sin compañía. Me había visto ya dos veces, y cuando nos cruzamos caminando (cuando los vi por primera vez) la vereda tomó un silencio terrible, más callado que siendo ya un feriado. Fue un día divertido, lleno de indies. Por cierto, acá, en mi ciudad, no hay muchos indies, ahora abundan los otakus, pero los indies, como son taaaan indies, salen nada más los feriados. Lo comprobé, boludo. RE-LO-CO.

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