Mamerto Alfaguara, comediante por insistencia,
se enteró hace poco que la joda venía por subir cosas a Youtube. Ahora el público
está ahí, migró a esa plataforma, le cabe más, sabés, en todos lados le cabe más.
Ya no más castings, no más insistencia, no más contactos. Autogestión. Mamerto
se convencía de que el truco estaba en la autogestión. Pobre tonto. Atento a
este descubrimiento, sediento de carcajadas, de laiks y visualizaciones, un
sábado de mucho calor, sacó a su sobrino de living con aire acondicionado de la
casa de su hermana (donde se hospedaba desde que lo habían rajado de la fábrica
de sodas), y, quitándole el joystick de la mano, le dio su celular, y se lo
llevó a Quilmes, sí señor, al Sur, aunque él viviera en Burzaco, le insistía al
pibe con que lo iba a llevar al sur. Al verdadero sur.
Le cabió porque los trenes con destino a La Plata no funcionaban.
Estaban haciendo el tendido eléctrico desde hacía meses, y el tipo jamás se
enteró. Mucho el sur, mucho el sur, pero, trabado en esta adversidad, no sabía qué bondi tomar para su tan anhelada (¿por qué? misterio, misterio…)
ciudad. Decí que el pendejo se avivó y vio que salían de Constitución bondis de
reemplazo. El Roca se porta bien, hace lo que debe mientras vos pagues el
boleto. Cuando vuelvan los trenes de ese recorrido (¿cómo que ya volvieron?) al
carajo eso de andar imprimiendo papeles al pedo. La gente es ahorrativa en el
transporte público: no desembolsa un mango para no imprimir ningún nuevo papel.
Eso sí es querer salvar los bosques, eso si es tener conciencia verde.
Se
tomaron el colectivo, y llegaron a Quilmes a eso de las cinco de la tarde, horario
en el que la gente empieza a moverse, a salir de la guarida, de la siesta, del
trabajo, del limbo de la media tarde, para creer que vive la vida, para volver
al hogar, para tomarse una fresca. Estaban en el centro de Quilmes, en esa
plaza que no conozco y que no te puedo describir, pero que seguro tiene un
kiosko, cerca de los juegos, de los bancos, en alguna parte. Mamerto y su
sobrino fueron al kiosko, y Mamerto le pidió al pendejo que lo filmara mientras
compraba. Tenía una idea genial. Las neuronas, durante la sinapsis, echaban
chispas dentro de su cráneo, repartían información hasta por las dudas, concentradas
en el plan perfecto; en la broma que , seguro-seguro, iba a ser trenditopi, o hashtag.
La filmación es pésima, y cualquiera de ustedes,
esforzándose por vencer al placer de la
paja, la puede conseguir con una simple googleada. Ya habrá empezado a circular
por Whatsapp, qué estoy diciendo. Puede que para el mes que viene sea
trenditopi y de ella esté hablando Dross.
Se ve en el vídeo a Mamerto pidiéndole una
cerveza al tipo que atiende al kiosko, un hombre pelado, con cara de fumar
cigarrillos – porque a los pelados se les ve cuando fuman cigarrillos, más
cuando lo hacen desde hace tiempo, no como esas pibas a las que no se les nota,
que de repente las ves fumando y decís “ a la pipeta”, o “válgame dios”, la
expresión de indignación/sorpresa ma grande do mundo- . Entonces está el pelado
detrás de una fortaleza de chocolates y chupetines, y Mamerto le pide una cerveza, a lo que el
pelado le pregunta cuál. Mamerto mira a cámara con cara de estar a punto de
tirarse un pedo atronador con muchísimo gusto, los ojos como que se le
humedecen, vuelve a mirar al pelado, que mira a la cámara sin saber qué está
pasando (el pulso del sobrino de Mamerto es una porquería, decí que enfoca bien
a las personas, pero tanto sostener el joystick no le sirvió de una mierda. Seguro
es un pibe gordo, tímido, al que le está saliendo el bigote y no sabe si
afeitarse o no), el pelado mira al pendejo que filma como el orto, y Mamerto le
responde, dando un giro brusco, poniéndose de espaldas a él,con las manos como
esperando un regalo del cielo, largando la risa que tenía contenida en la garganta:
-¡Una ídem!
Las carcajadas de Mamerto
suenan estruendosas. Tapan el desastre de ruidos que da peso al alborotado
centro de Quilmes. Pero sólo él es el que ríe. El pelado le alcanza la cerveza,
como perdonándole lo boludo, y se la cobra carísimo.
El resto del vídeo es una
cagada a pedos al sobrino de Mamerto ( Que se llama Tobías, encima, cómo si
fuera poco ya ser un tembleque de mierda, ¿no? Tobías. Algunos nombres se prostituyen más que los travestis,
dijo algún forro, prejucioso y esperemos que con SIDA, saliendo del cabaré),
pero, en los últimos cinco segundos, podemos ver nuevamente a Mamerto, tratando
de salvar la noche (se ve que estuvieron varias horas en el centro de Quilmes),
invitando a los transeúntes a tomarse una homónima. Pobre hombre.
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