En caminatas de regreso a casa luego de Educación Física, un sábado al mediodía, venía hablándome esto, sin mover los labios, calladito, paso a paso, step to step (?), cheek to cheek.
En un bar donde todos los humos posibles se unen en una nube que se deshace y es brumosa, un bar donde cualquier rosa que entre termina saliendo como una Fernanda, un bar donde la música se escucha de fondo y hay tomas de cine, donde hay un caño para bailar con el cual el gordo de pelos se copó y lo lustra con las nalgas, ahí, justo ahí, tiene lugar esta conversación: en el medio de las nalgas de gordo. En ese recóndito lugar que los hermanos Weimbaum no visitaron y no van a visitar, dos policías, hartos de las muertes de las que son culpables, se bajan una esperidina y discuten el resultado de aspirar tanta partícula extraña del ambiente, que por cierto, es amarillo y brumoso, como los dientes del gordo, que mirá la pirueta que se manda en el caño. Escandaloso.
- ¿Qué es lo que hacés vos para sentirte mejor con tu conciencia?
- Busco a los perros esos que pegan carteles de que se perdieron. Los que dicen “Hola, me llamo Rulito Rucucú y me perdí el día..” Me emocionan a un nivel de lágrima que sólo me queda ponerme feliz de que la educación en los hogares haya avanzado tanto en ciertas familias, que se toman el trabajo de sentar el culo del perro en la silla y explicarle desde las vocales hasta las oraciones. ¡Además memorizan números y direcciones!
- Pero, sabés bien que eso lo hacen los dueños apropósito .Tal vez por cierto aspecto macabro que vive en ellos, o la ilusión de que los perros son capaces de comunicarse así.
- ¿Cómo que lo hacen los dueños? ¿Me hablás en serio? ¿Qué hago ahora con todas aquellas tardes de búsqueda de direcciones y charlas extensas con todos los pichichos que encontré? Porque, aunque no lo creas, son los seres que mayor atención me prestaron en la vida. Con ellos cité a Sabato, a Stevenson, a Poe, a Hernández y al inigualable Caloi con su Mafalda.
- ¿Pero qué mierda estás diciendo? Caloi no tiene un carajo que ver con Mafalda.
- ¿Ves? Los canes no se percataban y me echaban en cara todos mis errores, ellos aceptaban cada palabra como patada en la carne del potro de carrera, como asalto en los lugares que se saben peligrosos, como meterse en centros culturales para ser parte del gran número que podría formar un ejército de personas que tocan la guitarra. Si yo estoy a cargo del poder militar y se viene la hecatombe, aunque estén en silla de ruedas o sean algo estúpidos, yo decreto que se deberán reclutar obligatoriamente todos los que se hacen los piolas tocando la guitarra. En una palma junto 539 y en la otra 32258.
- Pero eso no queda ahí porque lo decís vos, es un procedimiento con asuntos gubernamentales y..
- ¿Y qué carajo tiene que ver esto con los perros? Los perros son paz, y además, no tocan la guitarra. Alguna vez tuve la esperanza de que lo hagan y se manden zapadas re-locas en alguna plaza el día de la primavera, pero ahora que me comunicás que mi creencia en su habilidad para la escritura no es más que otra de mis demasiadas ocurrencias acerca de los carteles que salen a pegar, comunicando fecha y con fotitos. Siempre me afano las fotos.
- ¿Por qué?
- Es un misterio que quiero resolver. Pero mirá que lindo Bulldog que tengo en la billetera junto al documento. Es una preciosura.
- ¡Esa es mi vieja en la vacaciones de Pinamar del año pasado!… ¿Qué hacés vos con una foto de mi vieja en bikini?
- ¿Qué no hacés vos que no tenés una foto de tu madre en bikini? Con ese cuerpazo me dan ganas de sacarle fotocopias e ir pegándolo en cada poste, esquina, negocio, guardería de bicis, boleterías, bazares, bares, pubs, mercados, supermercados, kioskitos, boliches, cabarets, gallineros, estadios, paredes, el suelo, las nubes y Dios que me cruce camino a la farmacia
- ¡Pero que ni se te ocurra! ¡Te reviento a patadas en el orto ni bien me encuentre frente a alguna de tus otras locuras!
- Oh, ya es muy tarde para eso. Al igual que es muy tarde para conseguir una heladería abierta. Muy tarde para sentarse en el último subte, muy tarde para pedir disculpas, tarde para arrepentimientos, tarde para ir al funeral de quien se murió hace dos décadas, tarde para agarrar las galletitas rellenas, tarde para hacer un chiste que rescate esta conversación encaminada al precipicio. Tarde para que seas feliz y ¡AIA, DE LA OREJA NO! ¡AIA! ¡AIA!
- La próxima te agarro del forro de las pelotas, así sentís lo afiladas que tengo las uñas de que digas huevadas. Contá hasta tres y relajate ¿Dónde pegaste los carteles?
- Donde me dictó el corazón ¡AIA! ¡PARÁ UN TOQUE CON EL LOBULO! ¡ESTUVE ESPERANDO MESES PARA HACERME UN EXPANSOR Y QUEDAR COOL CON MI GORRITO DE SETENTA PESOS QUE ME COMPRÉ CON ESTA REMERA INCOMPRENSIBLE DE UN CHABÓN QUE LA DIBUJÓ Y ESTÁ RE LOCA! ¡AIA! ¡MI FUTURO LOOK SE PIERTE EN TUS DURAS MANOS! ¡AIA!
- ¡Pero pará con las huevadas! ¡Para con las porongadas! ¡Pará que me contagiás y digo cualquiera como acabo de decir! ¡Me cago en tu look! ¡Décime dónde catzo dejaste pegados los papeles con mi vieja en bombacha! ¡DECIME!
- ¡En la carnicería “El esquiafo”, sitio donde reparten los mejores churrascos! ¡En el Kioskito donde te atiende el pelado bajoneado que si le insuniás un poco te invita a la plaza Vidal a fumar un poco! ¡ DE PORRO! ¡DE PORRO! ¡AIA! ¿Por qué ese cachetazo? Dejame comunicar en voz alta todos mis sponsor.
- ¿Sponsor de qué, me querés decir? ¡¿De qué?!
- De tu vieja, AIA, pará, digo, de mi belleza, eso, belleza.
- Mejor te suelto un instante, esto ya es demasiado. Vamos a despegar todo lo que pegaste.
- Chupame la pija. Tanto laburo para que vengas vos y lo saques todo. No quiero un carajo, eh. Un cara.. ¡AIA! ¡ LAS BOLAS! ¡LAS BOLAS!
FIN
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