Todo indicaba que se concretarían los cambios drásticos. Adiós escuela técnica, adiós dificultades, adiós mujer con problemas. Pero no, fue una vil pirueta, un amague, una farsa, para que me quedara en el molde, congelado, como cubito de hielo. Valió la pena intentar, pero ¿Quién sale de un círculo vicioso? Absolutamente nadie, y hay muestras. Demasiadas. Y ahora uno se dá cuenta de todo, ahora que hay que descorchar. Igual, esto no terminó, por ahora, no.

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